Librería El Diván
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Librería El Diván

Librería El DivánEl día de hoy 22 de junio, la librería El Diván cumple 10 años desde su apertura. Ubicada en el centro de la ciudad de Querétaro, esta librería de viejo cuenta con alrededor de 5,000 títulos. La gran mayoría son usados, pero también hay libros nuevos, sobretodo los clásicos de batalla como Diario de Ana Frank, El Principito, y títulos de autores como el Marqués de Sade, Edgar Allan Poe y Julio Verne, entre otros; actualmente se está retomando la idea de tener una sección de libros sobre psicoanálisis, textos seleccionados que no se consigan tan fácil. Además de los libros, cuenta con revistas de todo tipo: manualidades, divulgación científica, cocina, espectáculos, etc., y también con CDs y discos de vinil. Libros, música, revistas, es lo que define el perfil de El Diván.

Hace 10 años, en junio de 2010, el local ubicado en Ezequiel Montes casi esquina con Madero estaba vacío. Me cuentan que por ahí habían transitado una zapatería, una florería y el más reciente, una tienda de productos esotéricos como jabones, inciensos, veladoras y menjurjes para triunfar en la vida, en el trabajo y en el amor.

La elección del nombre fue debido a mi interés y mi formación en el psicoanálisis. El diván de alguna forma condensaba dicho interés y la representación de un lugar en donde se podría articular un decir distinto, una transformación subjetiva, como la que pueden producir algunos libros.

El inicio fue complicado: el presupuesto era sumamente limitado, los libros -algunos de mi biblioteca personal- que durante meses había reunido en mi habitación eran escasos, y más de la mitad del dinero que tenía disponible se fue en el mes de renta adelantado y el depósito. Así, iniciamos las operaciones con el escritorio que me traje de casa, mi computadora, cinco estantes de aluminio y no más de 500 libros que no llenaban ni la mitad de dichos estantes. Solo había un trabajador en la nómina -el que escribe- y la jornada era 10 horas sin días descanso.

La mezcla entre suerte y trabajo trajeron al poco tiempo buenos resultados. En un año, con más de 10 estantes y alrededor de 2500 libros, la librería ya parecía librería, y el iluso que apostó por montar una librería ya parecía menos vendedor de libros y comenzaba a tener apariencia de joven librero de viejo. Los lectores de la ciudad nos visitaban con frecuencia, y todos los días la gente nos traía libros a vender. Mi madre se unió a la nómina, y hasta la fecha es la mejor administradora y vendedora de libros y viniles que puede haber.

Cabe señalar que no fue la única, ni siquiera la primera Librería El Diván. Un primer intento tuvo lugar en la ciudad de Aguascalientes cuando me asocié con mi primo René que vivía allá. El local era muy lindo, pero acaso la ubicación no era la ideal. En Querétaro, abrimos una sucursal en la calle de Juárez, y otra más en Ezequiel Montes casi esquina con Universidad. A pesar del trabajo y la inversión, no pudieron continuar; no es fácil mantener una librería en este país.

Esta historia también está tejida en nombres propios. Entre las personas que han colaborado de alguna forma y han dejado huella en esta librería puedo mencionar a Brenda, Casandra, René, Susana, Daniel, Adriana, Analí, Eva, Arlette, Lily, Alejandra, Ana y Laura.

Librería El DivánLo que sigue es tratar de resistir la situación adversa causada por la pandemia del coronavirus. Una primera estrategia fue el despliegue de la experiencia librera en formas alternativas, por medio del aprovechamiento de los medios electrónicos y digitales para montar una librería en línea, que es también una apuesta por lo colectivo, por la unidad con las librerías Macondo y Corregidora, de las que hablaré en otra ocasión.

La idea no es sustituir la experiencia de la librería física, lugar que posibilita no sólo el encuentro con libros, sino con personas. Se trata más bien de una herramienta de venta que nos permita explorar otras geografías, acercar los libros a otros lectores. En el horizonte de la Librería El Diván ya no sólo hay texturas y aromas, sino también programación digital, pixeles y, sobretodo, comunidad.

 

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